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Desarrollo personal 2018-03-30T12:06:03+00:00

Desarrollo Personal

¿Se necesita estar muy mal para ir a un psicólogo?

Muchas veces decidimos ir a un psicólogo porque no podemos más o la situación nos ha sobrepasado, tenemos angustia, sufrimiento o confusión. La realidad es que la vida es cambiante. Tenemos que adaptarnos constantemente a dichos cambios que son inciertos, complejos y que requieren flexibilidad y aceptación, que nos restan seguridad.

Un cambio de trabajo, cambio de vivienda, pérdida de la pareja, de la infancia… muchos tránsitos que nos conducen a acumular muchas experiencias sin resolver.

A veces hemos puesto nuestro piloto automático y no nos hemos podido detener a elaborar una muerte importante, o ni siquiera reparar un engaño, o una separación de alguien querido.

Patrones que arrastramos de lejos, memorias infantiles o problemas de apego que tienen que ver con cómo establecimos nuestros vínculos emocionales con nuestros cuidadores. Podemos ir tirando o sobreviviendo, y ello no implica sentirse terriblemente mal.

Lo cierto es, que se puede estar mucho mejor y no lo vemos porque hemos vivido así, o llevamos tiempo normalizando nuestra situación.

Puede ocurrir que hasta que algo no nos sucede no nos planteamos nada, o que lo hacemos porque nos comenzamos a sentir mal. A veces la vida nos sobre estresa hasta con los acontecimientos más hermosos como puede ser la llegada de un hijo.

En realidad, no es necesario sentirse muy mal, puedes notar que no estás tan alegre como antes, que estás con desmotivación o apatía y ni siquiera saber por qué si aparentemente lo tienes todo. O simplemente puedes necesitar claridad u acompañamiento ante una época que implica llevar la situación con más aceptación.

Todos tenemos el potencial de sanar y también aprender a tener las herramientas que nos permitan gestionar nuestra vida. Ello no significa que no tengamos capacidades o seamos incapaces, o que para ir a un psicólogo se requiera necesariamente estar muy mal. Al contrario, percibir rápidamente tus necesidades y buscar soluciones es un acto de tener sensibilidad, capacidad de darte lo que necesitas y no alargar el proceso de sufrimiento madurando las situaciones.

Un psicólogo no sustituye la comunicación con un amigo o la familia, sino que orienta y facilita que los procesos sean más fáciles de digerir y que la persona se sienta más acompañada para afrontar los retos que en ese momento se han de superar. Es la propia persona la que avanza y va asumiendo su vida a través de la relación terapéutica que le permite verse y construirse de una forma más adaptativa al momento presente.

Ir a un psicólogo puede darse también por crecimiento personal. Decidimos plantearnos la vida de otra manera, comprender algo, realizar cambios o colocar incidentes pasados dándoles un lugar y una visión distinta.

Todos merecemos vivir con plenitud y bienestar. Fluyendo con nuestras experiencias, asumiendo la vida como retos y superando las dificultades.