/Fobias
Fobias 2018-03-31T09:41:28+00:00

Fobias

Miedo excesivo o irracional

Una fobia específica es un miedo excesivo o irracional desencadenado por la presencia o anticipación de objetos o situaciones específicos: animales, lugares cerrados, alturas, oscuridad, tormentas, vuelos, ver sangre, recibir inyecciones, intervenciones médicas (p.ej. dentales), tragar alimentos sólidos, conducir un coche, aguas profundas. En la fobia a la sangre suelen aparecer náuseas y desvanecimiento y no siempre se da el miedo. Como consecuencia de la exposición al elemento fóbico, se produce una respuesta inmediata de ansiedad que puede llegar incluso al ataque de pánico.

En los niños, la ansiedad puede manifestarse mediante lloros, inmovilidad o el aferrarse a otra personal.

Los adultos, pero no necesariamente los niños, reconocen que su miedo es excesivo.

Edad media de inicio:

  • 7 años para la fobia a los animales
  • 9 años para la fobia a la sangre
  • 12 años para la fobia dental y la fobia a las alturas
  • 20 años para la claustrofobia (ej. fobia a volar)

Los miedos fóbicos de inicio en la infancia y en la adolescencia, en algunos casos pueden remitir sin tratamiento.

En los adultos, el trastorno suele ser crónico, a no ser que se reciba tratamiento.

Las situaciones fóbicas son evitadas o se soportan con ansiedad o malestar intenso. La evitación, anticipación ansiosa o malestar en las situaciones fóbicas interfieren marcadamente en la rutina normal de la persona, en sus actividades laborales, académicas o sociales o provocan un malestar intenso por tener la fobia. (American Psychiatric Association).

Tratamiento:

El tratamiento psicológico de las fobias simples es muy rápido y eficaz. Las fobias complejas, que se han ido cronificando e insertando en la personalidad del afectado, con sus evitaciones y rituales cuasi obsesivos, requieren un tratamiento más largo de psicoterapia que incluya la desensibilización y reprocesamiento de las situaciones fobógenas.

Fobia Social

Toda persona ha sentido ansiedad o vergüenza alguna vez. Sin embargo, las personas que tienen fobia social tienen miedo de hacer cosas comunes delante de otros y se preocupan por lo que pasará semanas antes de que ocurra. Generalmente la mayoría de las personas con este problema saben que no deberían tener tanto miedo, pero no lo pueden controlar. A veces terminan evitando lugares o eventos donde creen que podrían verse obligados a hacer algo que les haga sentir vergüenza.

En la Fobia Social hay un miedo o ansiedad intensa en situaciones sociales en las que el individuo está expuesto a un posible examen por parte de otras personas.
Las fobias sociales pueden referirse a situaciones concretas (comer o hablar en público, asistir a fiestas, iniciar y mantener conversaciones, iniciar nuevas relaciones…) o bien presentarse de forma generalizada en casi cualquier situación social e incluso en pequeños grupos y con conocidos.

En principio, la ansiedad social podría considerarse como una capacidad normal e incluso útil que nos ayudaría a adaptarnos al entorno social y relacional. Sin embargo, cuando esta ansiedad es muy intensa (sudor, temblor, taquicardia, ruborización) o bien no se extingue con la familiarización, entonces estamos ante una conducta de fobia social.

La fobia social y la baja autoestima se realimentan mutuamente.

Puede iniciarse en la infancia con timidez e introversión y continuar en la vida adulta evitando situaciones sociales por temor o vergüenza, con lo que se perpetuaría la situación.

En los niños la ansiedad se puede producir en las reuniones con individuos de su misma edad y no solamente en la interacción con los adultos. El miedo o la ansiedad se puede expresar con llantos, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o el fracaso de hablar en situaciones sociales.

Los padres que potencian la autoestima de sus hijos y les enseñan a autoafirmarse hacen prevención de la fobia social.

Las personas que la padecen pueden realizar un tratamiento psicológico, con el que mejorar sustancialmente su calidad de vida.

Síntomas:

  • Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad.
  • Sentirse tímidas y avergonzadas delante de otras personas.
  • Tener miedo a mostrar síntomas de ansiedad que se valoren de forma negativa.
  • Sonrojarse, sudar o temblar cuando están rodeados de otras personas
  • Tener náuseas o malestar en el estómago cuando están con otras personas
  • Tener mucho miedo de que otras personas las juzguen
  • Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.
  • Evitar lugares donde hay otras personas
  • Tener dificultad para hacer y conservar amigos
  • El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.
  • Preocuparse por muchos días o semanas antes de un evento donde habrán otras personas
  • El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.